Blog personal, Acerca de las vivencias ocurridas en mi vida, o de otras personas, y cosas que me interesan o me gustaría comentar.

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viernes, 29 de enero de 2010

8. Mis primeros trabajos


No recuerdo muy bien la edad, ni el porqué decidí querer trabajar, creo que fue a los 9 o 10 años (1977 o 1978).

En el barrio, habían varios amigos, que en las vacaciones de la escuela, trabajaban en tiendas o pulperías.
Como ellos siempre andaban plata y uno no, pues entonces de ahí nació esa afición al trabajo.

Para esa época, acababan de construir el Centro Comercial del Sur.
Era toda una novedad, ya no era ese gran espacio vacío lleno de pasto y tierra que uno veía cuando pasaba en el bus, ahora era un lugar lleno de muchas tiendas.
Así que un amigo y yo nos fuimos a pedir trabajo como empacadores al Más x Menos de ahí.

Pero no nos dieron nada…éramos muy chamacos aún.

Para no salir con las manos vacías, inventamos limpiar ventanas del centro comercial.
Íbamos de tienda en tienda ofreciendo nuestros servicios, hasta que una dijo que si.
Nos dieron las cubetas, el jabón, los trapos y todo lo que requeríamos…nosotros poníamos la mano de obra.

No sabíamos, ni siquiera cuánto nos iban a pagar, nosotros ni preguntamos, solamente estábamos felices.

Eran unos ventanales inmensos, y empezamos a enjabonarlos todos, por dentro y por fuera, yo por un lado, y mi amigo por el otro.

Al llegar el momento de quitar el jabón del vidrio, nos dimos cuenta que se había ido el agua en todo el centro comercial…y volvía hasta en la tarde.
Los ventanales quedaron todos aparchonados y asquerosos, casi ni se podía ver nada por ningún lado, mi amistad y yo no sabíamos que hacer, y mucho menos el encargado de la tienda.

Al final nos dijeron que dejáramos eso así, que tomáramos 7 colones y mejor nos fuéramos tranquilos.
Ese fué nuestro primer salario….7 colones entre ambos.

El cual lo gastamos en seguida en una venta de hamburguesas…1 hamburguesa para cada uno, y nos dimos cuenta que no guardamos plata para el pase del bus…así que tuvimos que devolvernos a pié hasta la casa, como 5 Km, en ese entonces yo vivía en Desamparados.

Mi segundo trabajo, fue un poco más serio, siempre en vacaciones de la escuela, fue en 1979, ya tenía 11 años y salía de sexto grado.
Un primo mío me recomendó en una empresa de aire acondicionado.
Así que me metieron como ayudante, cabe mencionar que en ese entonces, cualquier menor de edad, con solo un permiso patronal, podía trabajar en varios lugares.

Cuatro colones la hora ganaba en ese entonces, como 200 colones por quincena me llegaban…me alcanzaba para todo, ropa, discos, relojes, comida , mi mamá, etc., en eso gastaba el sueldo.

El trabajo era bonito, se trataba de una empresa que instalaba todo tipo de aires acondicionados industriales en muchos lugares del país.
Estaban los ducteros (así les decíamos), los que trabajaban haciendo ductos por donde pasa el aire, hechos de lata o fibra de vidrio.
Ellos la mayoría del tiempo trabajaban en el taller, y estábamos los de mantenimiento, encargados de ir mes a mes a hacer mantenimiento a muchos lugares. Y otros que eran los de reparación, que eran los técnicos con mayor experiencia en eso.

Ese trabajo era muy bonito, no era tan aburrido, y aprendía varias cosas técnicas.
Trabajaba junto a otro compañero…yo de 11 y el de 20, éramos bastante chiquillos todavía.
Yo era el ayudante, y eso significaba siempre hacer las cosas que el otro no quería hacer, como jalar escaleras, mangueras, o treparme a lugares incómodos.

Aprendí a trabajar en cielos rasos y azoteas, y como yo era siempre el más delgado y pequeño, en lugares que alguien no cabía, ahí era donde yo salía a relucir.

Me tocó instalar los aires acondicionados de Bandeco, un edificio de espejos por donde queda La República, también cuando hicieron el Registro Nacional en Zapote, me tocó estar ahí cuando apenas era un cascarón de edificio, y parte del hotel Herradura, así como el teatro Melico Salazar.
En el aeropuerto, al fondo, un avión de SANSA que creo se estrelló poco tiempo después, murieron 4 personas


Cuando había que trabajar, era bastante cansado, andar trepado en un cielo raso incomodo, oscuro y caliente para poder llegar a los evaporadores del aire, y a veces era arriesgado estar en las azoteas, como edificios del Banco Popular, Banco Central, el banco Crédito Agrícola o La Gran Vía, lo feo era por donde había que pasar a gran altura, por varios aleros del edificio muy pequeños, para poder llegar a una máquina llamada el condensador.

Los mantenimientos eran mensuales, pero los planificábamos de manera, que un mes lo hacíamos todo bien y correcto, y al otro solo llegábamos a medio revisar que todo estuviera bien (malas mañas que uno agarra).

Para el mes que sabíamos que todo estaba bien, nos dedicábamos a dormir en el cielo raso, mientras la gente suponía que estábamos trabajando arduamente.
Cuando oíamos que alguien se acercaba por debajo de la escalera, empezábamos a golpear las latas de la máquina con un destornillador, y a hablar como que estábamos sufriendo en hacer algo.

En veces solo quitábamos la lámina de cielo raso, poníamos la escalera debajo, y nos íbamos a otro lado, y la gente creía que estábamos arriba trabajando.
Luego llegábamos a que firmaran las hojas de mantenimiento, y nos íbamos a otro edificio.

Recuerdo haber dormido en la azotea de la casa presidencial cuando estaba Carazo y Monge de presidente, y a la casa le decían el Monge’s bar, la cocina era inmensa, más grande que mi casa, y hasta una sala pequeña de cine había.
Tremendo susto nos llevamos una vez durmiendo en la azotea del Registro Nacional, cuando empieza a sonar una sirena, y la teníamos en las puras orejas…era el llamado para la hora de almorzar de la gente del lugar.

Muchas conversaciones de mujeres, escuchábamos cuando estábamos metidos en un cielo raso, y ellas no sabían que estábamos ahí….solo tonteras hablaban, y cuando nos veían bajando, se sonrojaban todas.

Otros lugares bonitos que recuerdo, eran el aeropuerto y las bóvedas de dinero del Banco Central, como 2 sótanos hacía abajo del edificio, uno tenía que dejar todo el dinero que llevaba con un guarda, y generalmente, era solo menudo.
La gente de ahí, en vez de cubículos de hoy en día, trabajaban dentro de una jaula de malla.
Muchas veces nos teníamos que subir en cajas llenas de billetes nuevos para poder subir a ver una máquina.
Y veíamos cuando quemaban el dinero viejo, luego de haber sido perforado.
La turbina de un Jet de Iberia

Como anécdota curiosa, recuerdo que una tarde estábamos en el edificio de Radiográfica Costarricense, un viernes por la tarde, terminamos el trabajo y de ahí ya nos íbamos para la casa, no teníamos que ir al taller, y mi compañero me dice:

- Mae el amperímetro (un instrumento de medición)…que madre!, creo que lo dejé en la azotea, porqué no me lo recoje, y el lunes me lo trae al trabajo?

Volví a subir, eran ya casi las 5pm, y rápido estaba en la azotea, encontré el aparato debajo de una máquina, y cuando me disponía a bajar, se me cerró la puerta de la azotea hacia el edificio.

En eso me dí cuenta de varias cosas… no podía bajar de ahí, estaba solo en una azotea de un edificio, además era Viernes, ya todo el mundo se iba para la casa, nadie sabía que estaba yo ahí, para peores no trabajaban Sábados ni Domingos, y ya se venía un aguacero.

Yo no quería dormir ahí el fin de semana, así que toqué y le volé patadas a esa puerta para ver si alguien me oía, pero creo que el guarda más cercano estaba varios pisos más abajo.

Mi compañero ya se había largado, y ya me estaba empezando a desesperar, así que me acerqué al borde de la azotea, y empecé a gritarle a la gente, 5 pisos más abajo.
Nadie me ponía atención, hasta que hice movimientos con los brazos y a saltar en el puro borde.

Al momento varias personas se empezaron a concentrar en la acera, para ver hacía arriba, a ver quien diablos gritaba y saltaba como un loco.

Yo solo gritaba:
-Llamen al guarda, llamen al guarda…

Hubo un momento que hasta los autos se detenían a ver que era el asunto.
Detuve todo el tránsito en esa calle enfrente al edificio, y nadie llamaba al guarda.
Cada vez había más gente, al menos logré mi objetivo…llamar la atención.
Al cabo de un rato, sale un guarda del edificio, y parece que me vió.

Minutos después, me abrieron la puerta, y el guarda me reconoció, y me preguntó todo alarmado, sobre mi situación.

Le conté la historia, y se echó a reír, cuando bajé hacia la calle, me quité la gabacha, y salí como si nada, haciéndome el maje y me dí cuenta que la gente aún estaba aglomerada buscando al tipo loco que se iba a tirar de la azotea.

Ya estaba aprendiendo dos cosas…a trabajar, y a sufrir.
Ya todo en la vida no era solo juegos.

10 comentarios:

Julio dijo...

man me reí bastante con su anecdota!

Muy bueno! Espero la siguiente parte con ansias!

PD: Man quite la palabra de verificación para publicar comentarios... Eso es una mierda y provoca que uno no quiera comentar...

Edwin dijo...

De carajillo conociste muchos lugares que uno en la vida se imagina conocer.

Está muy bueno el post mi estimado, me divertí montones leyéndolo.

Saludos!

PD: que siente ser un mae que para el tráfico de Chepe? XDw

Carlos Cascante dijo...

Mae Julio, pura vida...creo que ya lo hice, no se bien que es eso, creo que es la palabra que hay que poner antes para poder comentar...aparentemente, ya quité esa vara. Pura vida, toda la historia inicia desde este:
1.Mis más vagos recuerdos.

Carlos Cascante dijo...

Edwin, con respecto a la Posdata: se siente bañazo...pero de por si en este país, por cualquier cosa se detiene el tráfico y por eso las presas...ya desde esos años, los ticos hemos sido igual y no hemos cambiado mucho.

pablochuken dijo...

Interesantes memorias Carlos, que bueno que las compartís de esta forma.

Melina H2 dijo...

Hola, que buena la anécdota, se imagina que nadie le hubiera puesto atención, se quedaba ahí todo el fin de semana haciendo feo, jajajajaja. Tan joven y ya sufriendo en los bretes!!

Eric dijo...

exccelente.. que buena anectodas.. realmente uno aprende a conocer a las personas por medio de sus vivencias.. experiencias que enriquecen nuestro diario vivir.. exitos con el blog...

Gabriela Garro A dijo...

Y que la gente se dé cuenta de que hacía eso de dormir cuando se debe trabajar. Sus vivencias son todas de un niño que sólo maldades hace. ¿Ni una sóla cosa buena hizo en su vida? ¿Aprendió a tocar un instrumento, leyó un libro a los 10? Yo sí. Pero no me he quebrado la cara, ni he hecho nada para molestar a nadie.

Carlos Cascante dijo...

Gaby: Claro, aprendí a tocar la guitarra, el bajo, un poco la batería y la armónica...me gusta mucho la música, por cierto hasta un grupo tuvimos.
De libros también, a esa edad quien no había leído a Carmen Lyra, El Principito, o Marcos Ramírez?
Hasta me leía la poesía de Jorge Debravo, quién fué compañero de trabajo de mi madre, muy bueno "Nosotros los hombres".
Y claro que si...como leíste, a esa edad de 10 años, aprendí a trabajar, cosa que ya no hacen las muchachos de esas edades de hoy en día...claro que dormía en el trabajo, pero que se va a esperar de un carajillo de 10 años?, al menos cuando uno crece ya no hace eso, porque estaría rodando de trabajo en trabajo, y pensándolo bien, en mis 24 años de laborar, solamente he estado en 4 trabajos.
También a esa edad aprendí un oficio, y gracias a Dios, no aprendí a robar, fumar o utilizar droga alguna, cosa que hoy muchas madres sufren, y el resto de la familia también...o sea, aprendí algo con lo que iba a comer el resto de mi vida... a trabajar, y creo que todos debemos de aprender eso también en cualquier época de nuestra vida.

El Mae de Desampa dijo...

Yo creo que me reí más que el guarda!

Está tuanis la anécdota